Pasta térmica, esa gran desconocida

Muchas veces nos olvidamos de ella, o de que existe dentro de nuestro ordenador, pero es un componente fundamental y perecedero. La pasta térmica se usa en cualquier ordenador en la actualidad, así como en muchos otros dispositivos de nuestro PC.

Hoy vamos a dedicarle un ratito a que entendáis la función y necesidad de tener nuestra pasta térmica en buenas condiciones, para qué se usa, de qué está hecha y por qué es necesario cuidarla y renovarla periódicamente. Una masilla vital para que nuestros ordenadores se mantengan con vida durante muchos años, no es broma.

¿ Qué es la pasta térmica ?

La pasta térmica es una gelatina muy espesa que se parece a una masilla, puede presentarse en múltiples formatos, generalmente tiene un color metálico debido a sus componentes, aunque también las hay de cerámica y presentan una tonalidad blanca.

La principal característica de este elemento es ofrecer conductividad térmica: se aplica entre el procesador y la superficie de contacto del disipador. Su finalidad es la de “mover” el calor del primer componente al segundo, aunque además, dado que solemos hablar de superficies metálicas, existen irregularidades microscópicas que son tapadas por la pasta para lograr un mejor contacto entre ellas.

La pasta térmica sirve como elemento físico intermediario entre el procesador ( CPU-GPU y otros chips) y el disipador, para que el calor generado por el primero pueda moverse a lo largo de la pasta térmica y llegar al segundo que, a través de sus ventiladores, lo enviará al exterior.

Componentes que la forman

Aunque este apartado es más una cuestión química que de electrónica o hardware, vamos a dar unas pequeñas pinceladas sobre cuál es la composición de la pasta térmica.

En primer lugar es necesario discriminar entre los diferentes tipos de pasta térmica, entre los que podríamos decir que dos de ellos son los más comunes: las basadas en componentes cerámicos y las basadas en componentes metálicos.

Las pastas térmicas cerámicas, se caracterizan por tener un color blanquecino. Su composición se basa en polvo de cerámica en suspensión sobre una mezcla de líquido, generalmente una especie de silicona. Se trata de una pasta térmica barata y básica que suele encontrarse a la venta en tiendas especializadas en electrónica, aunque no recomendaría su uso en componentes de ordenador debido a que las temperaturas que recogen los componentes hardware de un ordenador suelen ser exageradamente altas.

Debido a ello se necesita algo más de calidad o fuerza bruta, y aquí entra en juego el segundo tipo: la pasta térmica metálica. Al igual que la cerámica, se parte de una base de una especie de silicona a la que se le añaden metales como aluminio o plata que ofrecen una conductividad térmica mucho mayor que la cerámica. Son más caras, pero ideales para soportar las altas temperaturas.

Porque hay que tener cuidado con este elemento

Cualquier ordenador de hoy en día hace uso de pasta térmica, que aunque nunca la hayamos visto ahí esta, silenciosa pero eficaz tras los disipadores de la CPU. Lo mismo ocurre con la tarjeta gráfica, donde la GPU (Graphics Processor Unit, similar a la CPU pero en la tarjeta gráfica) necesita de este viscoso elemento para conducir el calor hacia el ventilador y disipador. Y no me olvido de algunos chipsets que en ciertos modelos de placas base también utilizan un pequeño disipador (activo, es decir con ventilador, o bien pasivo) para extraer el calor.

CPU, GPU y chipset, estos son los tres elementos utilizan pasta térmica que, al tener una base líquida (más bien viscosa, como ya he dicho anteriormente), tienen una pequeña parte de agua que puede evaporarse con el paso del tiempo y dar lugar a una masa sólida. Generalmente suele ocurrir tras varios años de uso, aunque dependiendo de las circunstancias y de la calidad de la pasta térmica también puede ser algo antes.

Esta masa sólida CON EL TIEMPO rompe completamente su finalidad térmica.

Por ello es importante que la pasta térmica esté en perfecto estado durante todo su período de vida.

Si una pasta térmica está en buen estado proporcionará una buena conductividad térmica entre procesador y disipador, haciendo que el calor se mueva correctamente. Si está en mal estado el calor se quedará en el procesador y haciendo peligrar el sobrecalentamiento, que en ocasiones límite puede dar lugar al malfuncionamiento del chip e incluso a su deterioro físico. Por ejemplo, los límites físicos de una CPU están entre 95 y 110 grados centígrados, momento en el cual el fabricante no garantiza lo que le pueda ocurrir al chip desde el punto de vista físico. Lo más usual es que los circuitos internos se quemen debido al intenso calor, teniendo que tirar a la basura el componente.

¿ Como se si mi pasta térmica está en buen estado ?

Difícil respuesta. Lo más sencillo que podemos hacer es monitorizar las temperaturas de nuestro ordenador constantemente, si vemos que hay diferencias muy bruscas con el paso del tiempo, hay que cambiar la pasta térmica, más vale cambiarla cada año que llorar porque nuestro preciado hardware se ha roto.

El método es muy fácil, es cuestión de tener un poco de maña. Para no explicar esto con letras aquí tenéis uno de los miles de videos que correr por internet.

Siempre es recomendable reemplazar la pasta térmica en caso de extraer el disipador, ya que al moverlo estaremos cambiando la posición de la pasta anterior y eso puede dar lugar a zonas que no estén perfectamente cubiertas por el material. También he de comentar que el método arriba descrito no es único ni universal, y que aquí cada maestrillo tiene su librillo. Por ejemplo hay gente que aplica una capa de pasta al disipador y otra al procesador, si bien yo prefiero dar solo una para que cuando se coloque el disipador (generalmente a presión) no desborde hacia la placa.

Respecto del tiempo de reemplazo de la pasta térmica todo dependerá de la calidad de la misma, de la temperatura ambiente, del tiempo de funcionamiento del ordenador, del porcentaje de utilización. Yo recomiendo reemplazar la pasta térmica cada dos años, aunque los fabricantes de las buenas pastas suelen garantizar el buen funcionamiento en periodos de entre tres y cinco años.

Conclusiones finales….

Los ordenadores son estufas de calor, y hay que mantenerlos fresquitos lo más posible.
Los disipadores y los ventiladores extraen el aire caliente hacia el exterior de la caja.
Pero entre los chips y los disipadores está la pasta térmica, un componente que se nos olvida que existe. Es de gran importancia que la pasta térmica esté en buen estado de funcionamiento, ya que es la encargada de “mover” el calor hacia el disipador que, a su vez, es el que lo saca al exterior. Hay que tener el máximo cuidado.

Autor: vlracing